Hay quien dijo que lo más profundo es la piel. Como sea, la piel es la frontera con el mundo. La superficie de la belleza y el lugar de las heridas. Aunque lo disimule, el ojo también es piel. Una particularmente vulnerable. El exterior/interior se organiza en la mirada. Este espacio tiene que ver con la construcción de un modo de mirar. Una forma de subjetividad a través de un modo de mirar teatro.

jueves, 24 de abril de 2014

Una de las magníficas imágenes de Miguel Rep
"Ahora debo abrir las manos,
soltar tu retrato,
poner end al folletín,
decir adiós al desborde fantástico".
Hamlet&Hamlet, Liliana Heer

En un texto dramático profundamente poético, el Hamlet de Liliana Heer convoca a su padre. A través de nueve monólogos articulados por los dibujos únicos de Rep, reflexiona sobre su lugar de hijo. 
Este sábado 26 de abril, en el marco del Congreso Shakespeare Argentina, compartiremos una charla pública con  la escritora y psicoanalista Liliana Heer y el dibujante Miguel Rep, hacedores de Hamlet & Hamlet.
Será a las 19 horas en el Centro Cultural de la Cooperación, Corrientes 1543, Sala Dubrovsky 3° piso.





















martes, 22 de abril de 2014


Me gusta creer que el arte evita que la realidad nos mate. Jorge Eines

El director argentino Jorge Eines puso a Ricardo III en la madriguera del nazismo. La obra transcurre en el barracón de un campo de concentración.
Desde Madrid, Eines nos dará detalles de su potentísima puesta en el marco del Congreso Shakespeare Argentina.
Será el próximo viernes 25 de abril, a las cinco de la tarde, en el Centro Cultural de la Cooperación, Corrientes 1543, sala Dubrovsky 3° piso.

domingo, 20 de abril de 2014

Un gag es un timing musical, diría Gabriel Chamé Buendía.

Este jueves 24 de  abril charla con nosotros sobre su formidable Othelo. La cita es a las 23 hrs. después de la función en el Teatro La Carpintería, Jean Jaures 858 en el marco del Congreso Shakespeare Argentina.

domingo, 16 de febrero de 2014




El método es la condición necesaria del trabajo colectivo, como quien dice una herramienta…Es una herramienta que estamos haciendo en grupo cuya historia es la de las obras que montamos. Durante mucho tiempo aparecía como una herramienta propia del director. Hoy en día es consciente, en cada actor, la necesidad de conocer el método, de hacerlo suyo. Sólo si el método es conocido y manejado por todos los integrantes del grupo y aplicado de modo colectivo, se garantiza una verdadera creación colectiva.
Así se expresa Enrique Buenaventura (1925-2003), el  forjador del método de “Creación Colectiva” que vino a sacudir las bases del  teatro latinoamericano.
La reconocida investigadora y profesora teatral colombiana Beatriz J. Rizk, especialista en teatro latinoamericano, que cuenta con una amplia producción ensayística, aborda esta figura fundamental de la dramaturgia.
Una reseña de este texto ineludible  está disponible en La Revista on line n° 19 Palos y Piedras del CCC:

Di LelloLydia. "“Creación colectiva: el legado de Enrique Buenaventura” de Beatriz J. Rizk. Ed. Atuel, Buenos Aires, 2008". La revista del CCC [en línea]. Septiembre / Diciembre 2013, n° 19. Actualizado: 2013-12-09 [citado 2014-02-05]. Disponible en Internet: http://www.centrocultural.coop/revista/articulo/449/. ISSN 1851-3263.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Premio Teatro del Mundo 2013

Onofre Lovero (1925/2012)
Premio Homenaje 2013
Este jueves 28 a las 4 de la tarde, en la sala Batato Barea del Centro Cultural Rojas, Corrientes 2038, se entregarán los premios Teatro del Mundo en su 16a edición.
Estos galardones otorgados por el Área de Historia y Teoría Teatral del Centro Cultural Rojas, se diferencian de otras distinciones porque incluye trabajos destacados (no nominaciones) y un Premio Mayor en cada rubro.. Entre los rubros originales sobresalen Adaptación, Espectáculos Extranjeros, Traducción, Ensayística, Labor en Edición, Revistas, Fotografía Teatral, Diseño de Títeres, Objetos, Accesorios y Mecanismos Escénicos, Teatro para Niños, así como Premios Especiales, este año Teatro en San Juan, Teatro en Bahía Blanca, Teatro en Entre Ríos y Teatro en Patagonia.
¡Felicitaciones a los teatristas destacados este año!

Lista de destacados por rubro

sábado, 9 de noviembre de 2013

Entrada Invitación: Los dones de la piedad

Marionetas Orsini
Un banquete inesperado para los sentidos

Por Patricia Lanatta *


El titiritero ingresa desde la platea, sube al escenario y agita suavemente sus manos,  en adelante, su cuerpo es el instrumento que articulará lo que sigue, sencillamente un espectáculo sublime, que pide a gritos silenciosos: “piedad, señores, piedad”.
Sobre el escenario están ellos, sus personajes: objetos y marionetas muy diferentes desde su estructura y materialidad, sin embargo todos, absolutamente todos, coinciden en algo: su fragilidad. Una iluminación tenue los descubre de a poco, suspendidos algunos desde un perchero. Desde una caja, de cartón y envejecida, surge un mono que apenas si se anima a salir de su guarida. Sabe (y nos lo hace saber) que necesita del titiritero para ser. Nos regala en el piano a escala de su pequeño cuerpo, unas breves melodías y, a pedido de Orsini, se retira de la escena, no sin refunfuñar. Se lo puede imaginar con historia de pianista en bares lejanos en el tiempo. Los dedos de Orsini se desdibujan hábilmente, entre los hilos de esta marioneta, y con movimientos minuciosos y delicados, lo vemos pensar, vacilar y tocar un pianito de juguete.  Aparece luego, una suerte de almita perdida, diminuta, sin rostro. Una figura (marioneta) metafórica, que bien puede representar a cualquiera de nosotros, los espectadores, en alguna circunstancia desesperada. Sólo quiere volar un poco y luego se va. Para esta marioneta los movimientos son más largos y fugaces; sólo se aquieta ante el abrigo de su manipulador.
Los títeres de Rubén Orsini –por lo menos en esta versión- apelan a aquellos seres desposeídos, no sólo de bienes materiales sino de esos tesoros espirituales  que sólo el tiempo y el amor pueden aliviar. También está presente –por alguna íntima razón- la vejez. Y ahí está el marionetista, para infundir a sus criaturas piedad, tanta. De su mano llega un mendigo, de edad avanzada, hambriento y lastimado. Las manos de Orsini se enguantan para alimentarlo y, al mismo tiempo, son las del personaje. Los cuadros se suceden con gran intensidad, la música en todo momento enriquece las situaciones dramáticas y recalan en el humor, porque también las criaturas de Rubén Orsini pueden provocar la risa de la vida misma.

Uno con otro

En el espectáculo sólo vemos UNO: títere y titiritero. Uno le da vida al otro y éste le aporta su materia para simplemente ser y dejar de ser. El rostro de Orsini marca el pulso de las emociones en cada historia de vida: cuando acuna a un viejo enamorado, que se despide de su amada, por ejemplo. El personaje se construye con una cara, un saco y las manos del titiritero que se asoman de las mangas, para abrazar a una mujer con figura de madera, aunque a nuestros ojos es etérea. Casi hasta adivinamos que en su juventud pudo ser bella, a juzgar por su armoniosa figura. En este cuadro hay mecanismos muy interesantes, que se desprenden desde un sombrero del titiritero para articular un hombre que deberá empezar a duelar, aunque no solo. Hay más personajes: una dama de edad madura, que busca una noche de amor y se confunde con el cuerpo del titiritero en besos y pasión. Sólo una cabeza y un pilotín bastan para recrear la escena. Una antigua muñeca a cuerda, como salida de un circo de una época de antaño, que toca muchos instrumentos mientras entrecierra sus ojos; un títere equilibradamente animado con la técnica de manipulación directa. Sobre el final, el espectador conocerá a otro anciano, descreído, que sin embargo aprenderá que todavía es posible soñar. En este cuadro los mecanismos creados por Orsini son sorprendentes.

Hay pericia, creatividad y poesía en este material que nos brinda Rubén Orsini, con una enorme comprensión puesta en las vidas que anima. Ciertamente es un unipersonal bello, escrito para titiritero solista y marionetas que no hablan. No es necesario, son sus cuerpos los que dicen. De pie, con aplausos estruendosos, como para que este Rosarino (en apariencia tímido) vuelva a salir detrás del telón, el público se va asombrado, después de haber hecho catarsis frente a las distintas realidades de los protagonistas; hecho que subraya la excelencia de un artista, de cosecha nacional.
Ficha Artística:
Marionetas Orsini
Libro, interpretación y dirección: R. Orsini
Diseño de marionetas y objetos: R. Orsini

Funciones: viernes de noviembre, 20 hs.
Sala Raúl González Tuñón
Centro Cultural de la Cooperación – Corrientes 1543



* Periodista, crítica e investigadora teatral

jueves, 24 de octubre de 2013

Campos de color

 "Creo que el problema no está en ser abstracto 
figurativo.  Lo que hay que hacer es ponerle fin a ese 
silencio y a esa soledad, respirar y extender los brazos 
de nuevo", Mark Rothko

 Untitled, Mark Rothko, 1969
Hay ropas por todas partes, cubriendo el piso, las paredes; ropa colgada. Para llegar a sus asientos, los espectadores deben caminar sobre un tendal  de ropas usadas. Un cuadrilátero tapizado de ropas que conservan gestos de cuerpos ausentes. Estallidos de color, texturas como pinceladas densas, irregulares. Un juego de intensidades compone este espacio abstracto que asalta sensorialmente a los desprevenidos espectadores. Superficies que albergan una interioridad sin nombre.
Cuando empecé a escribir Pueden dejar lo que quieran -sostiene Rubio-  comencé a pensar en la acumulación de ropa y a pensar en un espacio. En la ropa también como un símbolo contenedor y, a partir de esa idea, la posibilidad de construir un espacio, un edificio, una arquitectura que fuera el lugar donde la obra sucediera, donde el espectador anduviera y donde los actores se movieran”. Un universo de telas y color que dicen sin decir.
 Rubio construye un espacio abstracto que dialoga con las formas intrínsecas del relato. “Los espacios que yo construyo en mi imaginación - afirma el teatrista-  son concretos pero totalmente abstractos a la vez”. Un espacio que, tiene que tener -enfatiza- un correlato con la historia, con la palabra en niveles de complejidad estructural. Pero no cualquier palabra. Rubio interviene sobre la palabra y pondera  el silencio como elementos nucleares de  su universo poético.[1]
La  pintura de Mark Rothko  es  una metafísica de la abstracción. Con sus espacios extensos  y bloques de color, vibrantes, me remite de algún modo el espacio creado  por nuestro dramaturgo.
Formas simples, rojas, naranjas, dramáticas en su contundencia. Rectángulos que, lejos de mantener su autonomía, expanden sus límites. Difusos, contaminan el fondo. Un espacio potente. Misterioso. Que conecta a los espectadores con lo humano, individual y colectivo.  
El relato propio entre relatos otros de formas indefinidas, que Rubio plantea en su teatro, evocan el arte de Rothko. Esas figuras geométricas, silenciosas, humanas en su imperfección, que alimentan y son alimentadas por el fondo común donde parecen fundirse.




Fragmento de Las texturas de la memoria, Lydia Di Lello, ponencia presentada  en el reciente IX |Coloquio Internacional de Teatro de Montevideo, sobre la obra-instalación de Fernando Rubio Pueden dejar lo que quieran, ya comentada en este espacio.